Grupo Conforsa se incorpora al GREF y analiza cómo medir el impacto de la formación
La Voz de los Asociados

Grupo Conforsa se incorpora al GREF y analiza cómo medir el impacto de la formación

29 de Septiembre de 2026 Editorial

Más formación, pero ¿más impacto? El reto que afrontan los responsables de Formación en 2026

La formación programada por las empresas superó en 2025 los seis millones de participaciones. En sectores como banca y seguros, sometidos a una rápida transformación tecnológica y regulatoria, el desafío ya no es solo formar más: es conseguir que lo aprendido llegue al puesto de trabajo y se traduzca en mejores decisiones, mayor autonomía y procesos más eficientes. La formación empresarial cerró 2025 con cifras récord. Según FUNDAE, 3.542.960 trabajadores participaron en acciones formativas, con 6.124.445 participaciones y cerca de 80 millones de horas de formación. Un total de 348.443 empresas utilizaron el sistema de formación programada.

Pero hay otro dato que merece atención: esas empresas representan únicamente el 20,5 % de las potencialmente beneficiarias.

Las cifras reflejan hasta qué punto la actualización de conocimientos se ha convertido en una necesidad para las organizaciones. Pero también invitan a los responsables de Formación a hacerse una pregunta cada vez más importante: ¿qué ocurre después del curso?

Del “curso realizado” al “esto ahora lo hacemos mejor”

En banca y seguros la respuesta tiene especial relevancia.

Pensemos en situaciones cotidianas: un profesional que debe explicar un producto complejo a un cliente, identificar una operación sospechosa, gestionar correctamente una reclamación, proteger información sensible o utilizar inteligencia artificial sin comprometer datos corporativos. En todos esos casos, completar una formación es solo el principio. El verdadero resultado aparece cuando el profesional sabe actuar mejor ante una situación real. Esto supone evolucionar también la forma de diseñar los programas. Antes de decidir contenidos, puede ser más útil comenzar por otra pregunta: ¿qué queremos que esta persona sea capaz de hacer mejor cuando termine?

A partir de ahí resulta más sencillo incorporar casos reales, ejercicios, simulaciones y situaciones próximas al puesto de trabajo. Y también medir después aspectos como la reducción de errores, la autonomía para resolver incidencias, los tiempos de respuesta o la calidad de la atención.

La formación también se está volviendo más digital

Los datos de FUNDAE muestran otra tendencia significativa: en 2025, el 53 % de las horas de formación correspondió a teleformación. La flexibilidad que aporta el aprendizaje digital es evidente, especialmente en organizaciones con plantillas numerosas, redes territoriales amplias y perfiles profesionales muy diferentes. Sin embargo, disponer de formación online no garantiza por sí mismo el aprendizaje.

El reto está en conseguir que los contenidos sean claros, visuales y aplicables, y que permitan al profesional reconocerse en las situaciones que se le plantean.

 A esto se suma un nuevo protagonista: la inteligencia artificial.

Los departamentos de Formación se encuentran ante un doble desafío. Por un lado, ayudar a sus profesionales a utilizar herramientas de IA con criterio, seguridad y responsabilidad. Por otro, identificar cómo estas tecnologías pueden contribuir a mejorar la productividad y transformar procesos que hasta ahora consumían una parte importante de la jornada. Formación, tecnología y gestión: piezas del un mismo puzle

En este escenario, la función de Formación va mucho más allá de organizar cursos. Supone detectar necesidades, desarrollar capacidades, facilitar el aprendizaje y comprobar su aplicación, al mismo tiempo que se gestiona una operativa cada vez más compleja.

 Es precisamente en este punto donde Grupo Conforsa, con experiencia en formación empresarial desde 1998, acompaña a las organizaciones combinando formación, contenidos propios desarrollados y tecnología aplicada a su gestión.

La compañía dispone de un ecosistema de más de 200 cursos multimedia y programas especializados en áreas como habilidades, cumplimiento, digitalización e inteligencia artificial. Su Escuela de IA incluye formación aplicada a directivos y profesionales, así como programas sobre Copilot, Gemini, automatización y creación de agentes de IA.

Además, desarrolla soluciones propias para facilitar la gestión y seguimiento de los planes formativos y acompaña a las empresas en la gestión de la formación programada y su bonificación a través de FUNDAE.

Porque quizá el dato más importante de la formación no sea cuántos cursos hemos realizado, sino algo mucho más sencillo de preguntar —y más difícil de conseguir—: ¿qué hacen hoy mejor nuestros profesionales gracias a lo que aprendieron?