MESA 2: DE LA ADAPTACIÓN A LA ANTICIPACIÓN
La segunda mesa invitó a dar un paso más en la manera de entender el cambio. Adaptarse sigue siendo imprescindible, pero ya no parece suficiente. En un entorno cada vez más volátil, incierto y acelerado, las organizaciones necesitan aprender antes, leer mejor las señales del entorno y preparar el talento con mayor intención.
Bajo el título “De la adaptación a la anticipación”, la conversación reunió distintas miradas sobre reskilling, empleabilidad, aprendizaje y transformación. La idea de organización inteligente se abordó no como aquella que simplemente incorpora tecnología, datos o inteligencia artificial, sino como aquella capaz de conectar conocimiento, aprendizaje y decisiones.
Durante la mesa se plantearon titulares incómodos: el riesgo de que las personas sigan ocupadas pero dejen de estar preparadas para el futuro del trabajo; la posibilidad de que la fascinación por la tecnología nos haga perder de vista a las personas; o la desafección que puede surgir cuando el talento con más trayectoria no se siente acompañado ante los cambios.
La conversación aterrizó también en el diseño de los programas de aprendizaje. El reskilling no debe sonar a amenaza, sino a oportunidad. Para ello, es necesario dar agencia a las personas, conectar la formación con su realidad diaria y diseñar programas desde los puestos, los procesos y las necesidades concretas de cada colectivo.
La mesa dejó una conclusión especialmente relevante para las áreas de formación y desarrollo: el impacto no puede pensarse al final. Si queremos que la formación transforme el desempeño, hay que preguntarse desde el inicio qué debe ocurrir después de cada programa, qué comportamientos deben cambiar y qué valor debe generarse en el negocio.